ESPINACA

La espinaca es considerada como “la verdura del invierno” ya que es en esa época cuando pueden ser mayormente cultivadas. Se trata de verduras de hojas verdes generalmente conocidas por ser una de las más saludables y versátiles al cocinar.

La espinaca es ideal no solo para un consumo diario, sino también para aquellas personas que desean bajar de peso mediante dietas, pues ellas no cuentan casi con calorías y con grasas; de hecho, lo que más aporta son nutrientes y minerales.

¿Qué son y cuáles son sus propiedades?

La espinaca es una de las verduras más ingeridas de todas gracias a la cantidad de nutrientes y minerales que aporta al organismo. Ellas pertenecen a la familia amarantácea y se cultiva como verdura debido a que sus hojas son comestibles.

Esta verdura es una de las más fáciles de cultivar  y generalmente crece durante la época fría del año y aunque se desconoce exactamente cuándo surgió su cultivo, este puede ubicarse hacia Oriente medio.

El nombre científico de esta verdura es Spinacea Oleracea y existen otras verduras que pertenecen a su misma familia como la acelga, las remolachas y la quinoa, actualmente es principalmente cosechada en China y en Estados Unidos.

Aunque se desconoce, se cree que son originarias de Irán, llegando a China en el siglo XVII como regalo al emperador chino por parte del rey Nepal. Luego fue introducida a España por los Moros en el siglo XI y de ahí, a toda Europa.

Así mismo, gracias a su popularidad, hoy día también es posible encontrar distintos tipos de espinacas como la baby, de hola lisa o de hoja rizada; y se diferencian, como indica su nombre, por la forma de sus hojas y por su tamaño.

En cuanto a las propiedades de las espinacas, podemos decir que cuentan con bajos niveles de grasas e hidratos, así como con grandes cantidades de agua, fibras naturales, ácidos grasos, Omega-3 y vitaminas y minerales.

Entre sus vitaminas podemos encontrar vitamina A, C, E, K y algunos complejos del grupo B como B1, B2, B6 y B9. Contiene además sustancias antioxidantes como los flavonoides y carotenoides.

Finalmente, entre los minerales presentes en ellas podemos encontrar altos niveles de zinc, yodo, selenio, potasio, calcio, magnesio y fósforo. También cuentan con un 2,8% más de proteínas que otras verduras.

Beneficios de las espinacas

  • Cura úlceras gástricas

Distintos estudios han demostrados que la espinaca es de gran ayuda para la curación de las úlceras gástricas, pues se encarga de proteger la membrana mucosa del estómago por sus altos niveles en vitamina A.

  • Protege el cerebro

Gracias a sus distintas proteínas, la espinaca es una excelente opción para obtener beneficios neurológicos gracias a sus niveles de potasio, folatos y distintos antioxidantes que también ayudan al equilibrio de los distintos procesos químicos mentales.

Así mismo, según estudios de neurología realizados, al ingerir espinaca se previene la aparición del Alzheimer, ayudando sobre todo a aquellas personas que están en riesgo de deterioro cognitivo.

  • Reduce enfermedades oculares

Al contener beta caroteno, luteína y xanteno, beneficia la salud ocular, sobre todo cuando es cocida pues de esa forma, el beta caroteno va directamente hacia los ojos, ayudando también a quienes sufren de deficiencia de vitamina A.

También resulta de ayuda para quienes padecen de comezón, irritación o de ulceras en los ojos, contribuyendo a evitar la formación de cataratas y la degeneración macular de los ojos.

  • Regula presión arterial

La espinaca cuenta con altos niveles de potasio y de sodio los cuales ayudan a subir y a bajar la presión arterial, permitiendo que se halle un equilibrio cuando se ingieren al mismo tiempo.

Así mismo, cuenta con ácido fólico que permite regular la hipertensión y mantener un correcto flujo sanguíneo, pues se encarga de relajar los vasos sanguíneos. Con esto, también se relaja el sistema cardiovascular y se logra más oxígenos para los órganos.

  • Antitumoral

La luteína que encontramos presente en estos vegetales son un componente que evitan la formación de células malignas que puedan originar el cáncer; con esto, se puede evitar el cáncer de próstata y otros.

  • Elimina la inflamación

Las espinacas cuentan con diversos componentes antiinflamatorios (los cuales son más de una docena), que son muy útiles para reducir la inflamación en cualquier parte del cuerpo, siendo una de las principales verduras con esta propiedad.

  • Fortalece huesos

Gracias a que contiene vitamina K, con la espinaca se podrá retener calcio en la matriz ósea, permitiendo la mineralización ósea. Así mismo, cuenta con minerales que permiten desarrollar huesos fuertes como el magnesio, cobre, zinc, entre otros.

Así mismo, al ingerir estos minerales para los usos, es posible prevenir enfermedades como la osteoporosis, a la vez que también estos minerales permiten tener dientes y uñas sanas.

  • Previene ateosclorosis y accidentes cardiovasculares

Gracias a sus niveles de antioxidantes, las espinacas son de gran ayuda para evitar el endurecimiento de las arterias, ataques al corazón u otros accidentes cardiovasculares; todo esto gracias a que la espinaca reduce la cantidad de colesterol en vasos sanguíneos.

  • Mejora tránsito intestinal

Las espinacas tienen una gran importancia dentro de cada dieta, sobre todo porque tienen una alta cantidad de fibra que además de mejorar la digestión, evitan problemas propios de esta como el estreñimiento.

  • Cuida la piel

Finalmente, las espinacas permiten proteger a la piel de los rayos del sol y del cáncer de piel gracias a la presencia de fitonutrientes que podemos encontrar entre sus propiedades, los cuales ayudan a reparar la piel.

Recomendaciones para ingerir espinacas

Las espinacas son un alimento que podemos encontrar en abundancia, por lo que es importante tener en cuenta distintos elementos para su consumo: en primer lugar, se deben escoger aquellas cuyas hojas tengan color verde brillante y con tallos frescos.

También es importante evitar aquellas que tengan hojas dañadas y, al momento de almacenarlas, se debe hacer dentro del refrigerador, sin lavarlas previamente, en bolsas plásticas de manera de preservar todos sus nutrientes y mantenerlas solamente 5 días.

Finalmente, antes de cocinarlas deben ser lavadas muy bien y se deben cortar dos o tres centímetros del tallo final para luego dejarlas escurrir, asegurándonos que no hay presencia de tierra en ellas.

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